Meditación
Invoca al arcángel Zadkiel, la madre María y a tu guía para que te acompañen en la meditación.
Ubícate en una postura cómoda Realiza varias respiraciones profundas y siente cada vez que sueltas el aire, tu cuerpo se relaja, tus tensiones se sueltan, te abres a la relajación y al silencio interior.
Comienza visualizando una luz blanca brillante que rodea tu cuerpo: desde la coronilla hasta los pies. Esa luz, toda poderosa va consumiendo toda la discordia que tienes en ti. Centra tu atención en tu pecho, la luz divina re habilita la paz y el amor incondicional en tu ser, consume todo el malestar que puedas tener en tu interior.
Un sendero se presenta, lleno de tus flores favoritas, árboles… bañando en un Sol radiante y rodeado de animales. Olvídate del miedo… aquí estas a salvo. Comienza a caminar ese sendero, tu sendero… te lleva hacia ti… hacia el niño que fuiste y que sigue habitando tu corazón. Estas relajado, sin preocupaciones… Disfruta de cada segundo con tranquilidad y armonía. Cuando le encuentres, cuando te encuentres… cógete de la mano y camina, camina hacia tu santuario de paz. Observa la alegría que tiene por encontrarse de nuevo contigo… te sonríe… Te lleva hacia el lugar perfecto para ti, el lugar que necesitas ahora mismo, en ese momento de tu vida. Él te conoce, sabe lo que te deseas. Puede ser una playa, la montaña, un lago… la casa de tu infancia…
Al llegar se siente a tu lado, te coge de la mano y espera palabras tuyas… Es el momento de conversar con él, de compartir con el todo lo que te pesa en el corazón, todo lo que necesitas soltar. Cuéntale lo que sientes, lo duro que es ser adulto para ti, coméntale porque las responsabilidades del día a día te hacen olvidar de jugar, de disfrutar de la vida, de ser libre y feliz. Puedes pedirle perdón por dañarle en algún momento de tu vida, puedes invitar a familiares que echas de menos… Libera cualquier dolor que te comprima el corazón. Eres un ser libre. Reconcíliate con tu niño interior y compromete te… dile que, a partir de ese momento, le recordaras más frecuentemente, jugaras y bailaras, tomaras tus proprias decisiones… las que te hacen feliz a ti… No vivirás la vida de otro sino la tuya. Abrázale, Abrázate… ese niño siempre ha estado aquí, esperándote y siempre estará… Agradécele por devolverte tu autenticidad.
Lleno de esos sentimientos, es hora de caminar de vuelta hacia tu cuerpo, recoges el mismo sendero por el que caminaste hacia tu infancia, empiezas a sentir tu cuerpo, tu respiración Eres una persona diferente llena de alegría, de paz y amor.
Realiza tres respiraciones profundas y cuando lo sientas, abre tus ojos lentamente.
Recuerda, a partir de ahora es tu responsabilidad mantener viva la llama de la alegría, del amor y de la paz. Recuerda intentar disfrutar de cada cosa que ocurra en tu vida, de los momentos difíciles y también de los divertidos, de la naturaleza, de tus emociones.
Ámate, Acéptate. El secreto está en tu interior.



