Érase una vez… Una Isla…

Una Isla donde vivían los sentimientos: La Alegría, La Tristeza, La Sabiduría… pero también el Amor.

Un dia, la Isla declaró a sus habitantes los sentimientos que iban a hundirse.

Todos tomaron la decisión de subirse a sus barcos respectivos, menos el Amor…

El decidió quedarse hasta el final, hasta el último momento..

No quería abandonar a la Isla.

Cuando la Isla estuvo a punto de hundirse, el Amor empezó a suplicar y a pedir ayuda.

La Riqueza pasó al lado en su barco, el Amor le pidió ayuda pero la Riqueza le respondió:

¨Lo siento, no puedo… hay tanto oro y dinero en mi embarcación que no queda sitio para ti.”

El Orgullo pasó al lado en su barco, el Amor le pidió ayuda pero el Orgullo le respondió:

¨Lo siento, no puedo…estas mojado y podrías ensuciar y dañar mi barco”.

La Tristeza pasó al lado en su barco, el Amor le pidió ayuda pero ella le respondió:

¨Lo siento, no puedo…Estoy tan triste que necesito estar sola…”

La Alegría pasó al lado en su barco, el Amor le pidió ayuda pero le respondió:

Tan Feliz y se dio cuenta… ¡No escuchó al amor!

De repente, una voz le dijo al Amor:

¨Ven, ven conmigo, acompáñame… Yo te llevo…”

El Amor tan feliz siguió a la voz, sin preguntarle cómo se llamaba…

Una vez a salvo, se fue la voz.. Y el Amor, curioso de saber quién le había ayudado.. Le pregunto a la Sabiduría… ¨Quien me ayudó?¨

¨El Tiempo¨, le respondio la Sabiduría

¨¿El Tiempo?¨se sorprendió el Amor

¨Si, el Tiempo, porque solamente el Tiempo es capaz de entender la importancia que el Amor tiene a lo largo de una vida….”